(Por María Cristini, economista de FIEL). Luego de años de políticas erradas que llevaron a una economía cerrada, Argentina inicia un camino de mejora de condiciones para las inversiones y el comercio exterior. Sin embargo, esta política coincide con el regreso de tendencias proteccionistas en el mundo.
En los ´70 el ingreso per cápita de la Argentina duplicaba el promedio del conjunto de los países más importantes de América Latina (México, Brasil, Chile), mientras que en la actualidad el ingreso per cápita local es apenas igual a ese promedio. Más aún, en ese período la producción mundial multiplicó por cuatro su volumen mientras Argentina apenas lo duplicó.
Esa pérdida de posicionamiento refleja los sucesivos errores de política económica que, salvo en contados episodios, ignoró las buenas prácticas que otros países de la región aprovecharon para su crecimiento. Uno de ellos fue el mantenimiento de una economía cerrada al mundo que fue perdiendo, gradualmente, su atractivo para la inversión tanto local como extranjera. Así, la inversión total en proporción del PBI no llega al 15% en la Argentina, mientras supera el 23% para el promedio de América Latina y nuestras exportaciones e importaciones son equivalentes el 28% del producto mientras en el promedio mundial ese indicador alcanza al 57%.
Por el momento, y dadas las críticas condiciones iniciales de nuestra economía en 2024, la Argentina está aún en una etapa inicial dentro de la estrategia de dar certezas sobre su saneamiento macroeconómico. En ese camino se ha avanzado en iniciativas para mejorar el clima de negocios del comercio externo a través de medidas como la eliminación de controles de importaciones y exportaciones y la “desburocratización” de los mecanismos comerciales. Se han regularizado los pagos de importaciones y se redujeron los derechos de exportación sobre una amplia gama de los exportables más importantes. Más recientemente, se comenzó a avanzar en una apertura económica unilateral a la vez que se reafirmó la vocación de firmar acuerdos preferenciales de comercio con el resto del mundo a través del Mercosur.
REPUNTA EL COMERCIO
Como resultado, las exportaciones y las importaciones se fueron recuperando. Los datos del primer semestre del año, según el INDEC, muestran que las exportaciones crecieron un 4% interanual (USD 39742 mill.) mientras las importaciones lo hicieron un 34,6% (USD 36954 mill.). Sin duda, nos movemos aún muy por debajo del potencial del país, ya que todavía no se ha recuperado totalmente la competitividad exportadora, a la vez que los flujos de importaciones crecen desde valores muy bajos vigentes durante el “cepo” externo (del mercado de cambios y de las cantidades importadas vigente hasta 2023).
Por el lado exportador, los sectores de la minería, el petróleo y la energía se anticipan como importantes fuentes de divisas, lo que ya ha comenzado a observarse con un aumento de las exportaciones del 15% y una reducción de importaciones del 25% en el caso de los dos últimos ítems. Las exportaciones tradicionales de nuestra agroindustria han sido favorecidas por la disminución reciente de la presión impositiva que, de continuar, ayudará a aumentar el volumen exportado. En el caso de las manufacturas industriales, destaca el rubro automotriz con una leve recuperación exportadora. Por el lado importador el 75% de las compras se concentran en insumos, maquinaria y sus partes.
EL MUNDO JUEGA EN CONTRA
Un punto para destacar en esta normalización del comercio exterior es que los pasos futuros deberán darse en un mercado internacional cuyo orden está siendo fuertemente alterado por la competencia económica y tecnológica entre los Estados Unidos y China y por la decisión de los Estados Unidos de poner en marcha una estrategia comercial proteccionista. Esta situación ha llevado a que las principales naciones desconozcan, en parte, los acuerdos multilaterales firmados en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estos acuerdos habían dado lugar a una nivelación del campo de juego internacional para los países en desarrollo que encontraban en la OMC un espacio para negociar y hacer sus reclamos comerciales en un pie de igualdad con los países más avanzados.
En el caso de la Argentina, aún cuando no se descarta un acuerdo explícito con los Estados Unidos, por el momento nuestras exportaciones hacia ese país han sido gravadas con un arancel del 10%, con cierta ventaja frente a nuestros competidores. Adicionalmente, productos importantes en el intercambio bilateral como el acero y el aluminio mantendrán un arancel más alto, del 50%. No obstante, el mayor efecto sobre el comercio externo de nuestro país se daría por vía indirecta, al modificar los flujos del comercio de los principales socios comerciales. Así, por ejemplo, la caída de las exportaciones chinas a los Estados Unidos (-30% en lo que va del año) provocará un aumento de los envíos chinos al resto del mundo. Hoy China es el segundo abastecedor de importaciones de la Argentina (22% del total). La imposición de muy elevados aranceles a Brasil, del 50% (al menos por el momento) también liberarán mercadería brasileña para competir con nuestra oferta agroindustrial en terceros países. Otro ejemplo es el del acuerdo entre los Estados Unidos y la Unión Europea que obliga a la compra de productos de la energía por parte de los europeos a la vez que abre el mercado agroindustrial europeo, habitualmente muy protegido, a los exportadores norteamericanos. Es muy probable que las consecuencias de este acuerdo alejen aún más el interés de países caracterizados por su proteccionismo agropecuario, como Francia, Polonia, Italia y Austria, por la concreción del acuerdo con el Mercosur.
EL NUEVO ORDEN
Una vez más la Argentina intenta normalizar su economía y aumentar su intercambio comercial y de inversiones con el mundo. En el nuevo “orden económico” internacional en construcción, el horizonte del corto plazo muestra una desaceleración del crecimiento global y del comercio, creando un obstáculo para nuestra inserción. Si ese orden se confirma en el tiempo, el gobierno argentino deberá acompañar a las empresas en la muy necesaria diversificación de productos y mercados a través de una estrategia externa muy activa que asegure los beneficios de la productividad y la competitividad externa que, con mucho esfuerzo, estamos en curso de recuperar.
LOS NÚMEROS DEL COMERCIO
15 % del PBI representa la inversión directa en Argentina
23 % del producto es la inversión promedio en América Latina
28 % del PBI representa el comercio exterior argentino
57 % es el promedio mundial del comercio exterior
4 % interanual crecieron las exportaciones en el primer semestre
34 % interanual aumentaron las importaciones del semestre
15 % aumentaron las exportaciones de minería, petróleo y energía
25 % se redujeron las importaciones de energía y petróleo
75 % de las importaciones son insumos, equipos y máquinas
30 % cayeron las exportaciones chinas a Estados Unidos
22 % de las importaciones locales provienen de China


