Después de años de repliegue, las marcas internacionales vuelven a mirar a la Argentina. En un contexto todavía desafiante para el consumo, pero con un escenario más abierto para las importaciones y con los shoppings decididos a recuperar atractivo, firmas globales de lujo, indumentaria, deporte y consumo masivo aceleran planes de desembarco y expansión.
La señal más visible de este nuevo ciclo aparece en el segmento premium. Dolce & Gabbana se prepara para abrir su primer local en el país, en Patio Bullrich, en lo que representa un hecho simbólico para una plaza de la que, en la última década, se habían retirado nombres de peso como Louis Vuitton, Fendi, Cartier y Carolina Herrera. A ese movimiento se sumará Armani Exchange, con apertura prevista en Unicenter, mientras también asoma el proyecto de incorporar más adelante Emporio Armani.
Pero el fenómeno no se limita al lujo. También avanza el llamado “lujo accesible”, con nuevas marcas en centros comerciales que buscan diferenciar su propuesta. Maje desembarca en Alcorta Shopping, donde ya habían llegado Sandro y The Kooples, mientras otras etiquetas como Farm Rio empiezan a consolidar su presencia. En paralelo, la expansión de la cosmética coreana, con Skinko, confirma que la renovación de la oferta no pasa solo por la moda.
Más abajo en la escala de precios, pero no en ambición, aparecen jugadores que refuerzan el cambio de clima. Mango volverá a la Argentina de la mano de Grimoldi; Decathlon prepara aperturas en Buenos Aires; Victoria’s Secret ya inauguró su primera flagship local; y Miniso anunció un desembarco fuerte, con una inversión de US$ 50 millones y un plan de 100 locales en cinco años. Su propuesta de precios accesibles, alta rotación y diseño atractivo parece especialmente alineada con un consumidor que sigue siendo selectivo, pero no resigna variedad ni experiencia de compra.
Para los operadores de centros comerciales, el regreso de las marcas globales tiene un valor doble. Por un lado, mejora el perfil de la oferta y ayuda a recuperar tráfico. Por otro, refuerza el posicionamiento de los shoppings frente al comercio online. En ese tablero, IRSA aparece como un actor central, al concentrar buena parte de los desembarcos más resonantes.
Claro que esta nueva etapa también trae tensión competitiva. La mayor apertura presiona sobre fabricantes y marcas locales, que enfrentan rivales con más escala, reconocimiento y espalda financiera. Aun así, la tendencia parece marcada: si las condiciones se sostienen, el retail argentino podría entrar en una fase más abierta, más competitiva y más conectada con las tendencias globales. Y eso, después de años de ausencias, ya es toda una novedad.


