Por qué la industria y la construcción no arrancan

Santiago Casas, Economista Jefe de EcoAnalytics
La industria y la construcción volvieron a caer en abril y continúan mostrando una dinámica de “serrucho”, reflejo de una demanda interna que todavía no logra recuperarse de manera sostenida. La actividad vinculada al mercado doméstico sigue alternando meses de rebotes y caídas, consolidando una larga trayectoria de estancamiento.
Si bien la apreciación cambiaria genera dificultades para algunos sectores industriales expuestos a la competencia de las importaciones, el problema excede la discusión cambiaria. El precio del dólar no alcanza para explicar la debilidad simultánea de actividades transables y no transables. La construcción, que depende fundamentalmente de las condiciones financieras locales y de la demanda doméstica, también permanece estancada.
El deterioro de la demanda doméstica se explica, en gran medida, por el deterioro del crédito. El aumento de la morosidad, producto de la fuerte suba de encajes bancarios implementada durante 2025 que elevó las tasas de interés reales, frenó el crédito y la recuperación de la demanda interna. Aunque estas medidas fueron parcialmente normalizadas, sus efectos siguen presentes.
A ello se suma el deterioro del ingreso disponible de los hogares. Aunque la inflación se desaceleró, una porción creciente de los ingresos familiares se destina al pago de servicios, transporte y otros gastos fijos, reduciendo la capacidad de consumo en otros rubros. Como resultado, el consumo masivo sigue mostrando dificultades para despegar y arrastra a buena parte de los sectores orientados al mercado interno.
Finalmente, persiste un problema de previsibilidad. Muchas decisiones de inversión continúan postergadas por la incertidumbre respecto del marco político y macroeconómico futuro. La discrecionalidad que ha caracterizado a la política monetaria en los últimos trimestres y la creciente atención que los agentes económicos comienzan a prestar al escenario político de 2027 dificultan la formación de expectativas de largo plazo. Sin un horizonte más claro para invertir, producir y financiarse, la recuperación seguirá encontrando obstáculos.

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