En los primeros meses del año se verificó una reducción del 10% en la cantidad de viajeros argentinos vacacionando en el exterior, en comparación con el año previo. Al mismo tiempo, el turismo receptivo creció 4% en el bimestre, comparado con los mismos meses de 2025. Buena noticia para seguir con atención por la posibilidad retomar el dinamismo en el sector a través de la generación de divisas.
De esta forma, se mantiene un déficit persistente y marcado durante los meses más fuertes de turismo de verano, pero moderadamente menos deficitarios que los del verano anterior. En febrero la diferencia entre emisivo y receptivo, superó el millón de turistas.
El desbalance durante los primeros dos meses (-2,2 millones de turistas) resulta moderadamente menor que el año previo (-2,6 millones) y también menor que los años 2017/18, que habían sido récords históricos de turismo emisivo, aunque las diferencias no son de magnitud.
Con estos indicadores, la salida de dólares por turismo emisivo en el primer trimestre de este año sería menor que el de igual periodo de 2025, pero se mantendría por encima de los US$ 4.000 millones. Los ingresos por turismo receptivo se ubicarían cerca de los US$ 1.500. De este modo, el déficit de la balanza turística seguiría siendo muy relevante.
Uno de los factores que pueden explicar la ligera merma del turismo emisivo durante el verano es el hecho que en algunos casos los argentinos se reservaron la posibilidad de viajar al exterior durante el Mundial que se disputa este año.
Marcos Cohen Arazi, IERAL, Fundación Mediterránea


