Taca-Taca: U$S 5.200 millones Para el mayor proyecto de cobre

En el corazón de la Puna salteña, a más de 3.800 metros de altura, se juega una de las apuestas mineras más ambiciosas de la Argentina en décadas. El proyecto Taca-Taca, liderado por la canadiense First Quantum Minerals, prevé una inversión de alrededor de US$ 5.250 millones para desarrollar uno de los mayores yacimientos de cobre del país.

La iniciativa no es nueva: lleva años en carpeta, atravesando ciclos políticos, vaivenes regulatorios y cambios en el mercado internacional. Sin embargo, el actual contexto global —marcado por la transición energética y la electrificación— le dio un renovado impulso. El cobre se volvió un insumo estratégico para vehículos eléctricos, energías renovables y redes eléctricas, y eso reposiciona a proyectos como Taca-Taca en el radar de los grandes inversores.

El yacimiento, ubicado en la provincia de Salta, tiene el potencial de producir cientos de miles de toneladas anuales de cobre, además de subproductos como oro y molibdeno. En términos de impacto, la compañía estima la generación de unos 4.000 empleos durante la construcción y cerca de 2.000 puestos directos en la etapa operativa, además de una extensa red de proveedores y servicios asociados.

Pero el desarrollo del proyecto no depende solo de su escala geológica. El factor decisivo es el marco económico y regulatorio. En este sentido, la empresa apunta a encuadrar la inversión dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece estabilidad fiscal, acceso a divisas y beneficios impositivos para proyectos de gran magnitud. Para First Quantum, ese esquema es clave para tomar la decisión final de inversión (FID).

El desafío no es menor. La minería argentina, y en particular la del cobre, arrastra años de retraso frente a países vecinos como Chile y Perú. Taca-Taca aparece, en ese contexto, como una oportunidad para cambiar esa historia y diversificar la matriz exportadora, hoy fuertemente concentrada en el agro y el litio.

Si el proyecto logra avanzar, no solo implicará un flujo de divisas significativo en el mediano plazo. También podría convertirse en un punto de inflexión: la señal de que la Argentina vuelve a ser un destino viable para inversiones mineras de escala global.

 

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